La Torre de Control del
Aeropuerto Militar de El Rompedizo (1937-1940) se encuentra en la Base Aérea de
Málaga. El edificio hoy se mantiene de modo representativo, dado que perdió su
condición de Torre de Control y Centro de Mando para el aeródromo militar de El
Rompedizo.
Luis Gutiérrez Soto,
arquitecto versátil pero invariablemente funcionalista, construye este edificio
convertido en uno de los preámbulos de la arquitectura moderna en Málaga y el
mejor ejemplo de racionalismo temprano en la ciudad.
Durante la campaña y en la
posguerra, se dedica a la redacción de proyectos para aeropuertos y bases
militares: Talavera, Extremadura, Jerez donde también está documentado su
trabajo civil, aeródromos de Tablada (Sevilla) y “Capitán Haya” (La Parra) de
Jerez de la Frontera. En 1937 en los aeródromos de Palma de Mallorca, Son San Juan
y Pollensa coincidiendo que entre 1939 y 1945 construye en Palma el Palau
March, junto al arquitecto Guillermo Forteza; en enero de 1939 se encuentra en
Málaga realizando los presupuestos para el Aeropuerto civil de Málaga cuyo
proyecto también partió de sus manos sin olvidar los proyectos de 1938 para el
Mercado de Mayoristas de esta ciudad. También realiza las obras en el Aeródromo
de Matacán (Salamanca), en Cádiz la Base de Hidros, y en 1951 realiza un
traslado a Tánger y otros puntos de África para ocuparse de las obras que tiene
a su cargo.
Su superficie construida
es de 384,92 metros cuadrados, que se reparten en 3 planta sobre rasante y una
bajo rasante (semiplanta).
La torre se sitúa en el
extremo Sur del frente de hangares, orientada al campo de vuelo, donde su
situación permitía divisar la totalidad del aeródromo y a la vez servía de
referencia a los pilotos que aterrizaban y estacionaban frente a ella, y a la
vez su terraza servía para que el vigía realizara las señales operativas para
el aterrizaje.
El volumen del edificio se
compone de cuatro prismas secantes entre sí que formalizan una imaginaria
escalera (caras Norte, Este y Oeste) que asciende hasta el punto de observación
que mira al campo de vuelo. Gracias al desnivel del terreno, el edificio se
completa con una semi planta en la que se apoya, de forma semicircular a modo
de proa, forma que contrasta con el conjunto del resto de piezas del edificio.
En esta Torre se agrupaban
todos los servicios de vuelo: la tercera planta servía de puesto de
observación, formado por un pequeño espacio cúbico con visión por sus cuatro
laterales y rodeado de una terraza para uso del vigía.
Las plantas restantes
acogieron los servicios de información meteorológica, autorizaciones de vuelo y
comunicaciones, y una pequeña salita donde se atendían los vuelos comerciales,
antes de la construcción de la terminal civil, finalizada en 1948, también de
Gutiérrez Soto. Desde la terraza situada sobre la planta semienterrada se
accedía al campo de vuelos por dos escaleras laterales, mientras los pasajeros
esperaban la llegada de los aparatos en un porche cubierto junto al edificio.
Tras la creación de la
Escuela de Especialistas, Tripulantes y Observadores en Málaga (ya en
funcionamiento en 1937), se comienza con la construcción de la base, trabajo
del que se encarga el Ingeniero de Montes y Oficial Provisional de Zapadores D.
José María Sanz-Pastor y Fernández de Pierola.
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